TUYA ES LA SOLEDAD A MEDIANOCHE
TUYOS LOS ANIMALES SABIOS QUE PUEBLAN TU SUEÑO
EN ESPERA DE LA PALABRA ANTIGUA
TUYO EL AMOR Y SU SONIDO A VIENTO ROTO

jueves, 8 de diciembre de 2011

De Rosa Luxemburgo a Leo Jogiches



 


Berlín, 30 de abril de 1905

Querido:
He llorado hasta mortificarme los ojos y me acosté con ganas de no despertarme más. No respondí durante semanas a las cartas de papá y mamá a causa de mis preocupaciones “mundiales”. Te he odiado porque tú me encadenaste a esta actividad maldita. Ayer estaba dispuesta a largar de un golpe esta maldita política, o más bien su parodia sangrienta, y a “silbar” sobre el mundo entero.

R.
Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

En Epigramas, Ernesto Cardenal (1961).

Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritado: VIVA LA LIBERTAD! en plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.

En Epigramas, Ernesto Cardenal (1961).

Imitación de Propercio

Yo no canto la defensa de Stalingrado
ni la campaña de Egipto
ni el desembarco de Sicilia
ni la cruzada del Rhin del general Eisenhower:

Yo solo canto la conquista de una muchacha.

Ni con las joyas de la Joyería Morlock
ni con perfumes de Dreyfus
ni con orquídeas dentro de su caja de mica
ni con Cadillac
sino solamente con mis poemas la conquisté.

Y ella me prefiere, aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.


En Epigramas, Ernesto Cardenal (1961).

miércoles, 7 de diciembre de 2011



Cuando acabé el dibujo vi que era una hermosa niña alada. Una habitante del aire que me miraba como preguntándome:
-¿Para qué me has traído?
Yo dudé si responder o no.
Pero no pude evitar pensar:
-Para admirar tu belleza.
Hubo silencio... pero sonrió.

En Cuaderno de viajes de Ciruelo, Ciruelo Cabral (2004).


La he visto abatir gigantescos dragones, despellejarlos, pulir sus cráneos y fabricar armas con sus dientes y cuernos.
No sé por qué aún creo que cazar dragones es una tarea inapropiada para una chica de dieciséis años.

En Cuaderno de viajes de Ciruelo, Ciruelo Cabral (2004)
Desde la adolescencia, y aún desde la niñez, Khuyana soñaba con pájaros negros. Siguió soñando con ellos cuando tuvo que forjar sus armas para la guerra.
Y cuando tuvo que forjar más armas para el amor.
Fue un pájaro negro el que salió de su pecho cuando su cuerpo quedó tendido para siempre tras la batalla. 
Es el pájaro que ahora me encuentro yo en mis sueños.

En Cuaderno de sueños de Ciruelo, Ciruelo Cabral (2010).
La joven hechicera es, ahora, una protegida del dragón de oro.
Esta historia se reveló en una ensoñación en la que me sumergí buscando otra cosa.

En Cuaderno de sueños de Ciruelo, Ciruelo Cabral (2010).
En la montaña hay una mujer que cuida el ganado, y decora sus cabellos con plumas mientras mira el cielo.
 "Parece que quiere llover", dice.
Yo la estoy soñando y es por eso que no me ve.
Ahora escribe con un palo en la tierra:
"Toda agua es conciencia. Todo fuego es sagrado."
Y me da la sensación de que lo ha escrito para mí.
Sigue escribiendo:
"Todo cuerpo es energía."
Y ahora ya no tengo dudas de que lo hace para mí.
Pero yo no puedo llegar a ella... no puedo hablarle.
Ella solo es mi sueño.
Pero si me pudiera escuchar le haría muchas preguntas.
Me parece tan sabia que no quiero despertarme por temor a olvidar lo que me dice.

En Cuaderno de sueños de Ciruelo, Ciruelo Cabral (2010).
Solía ser paloma (hace mucho tiempo).

Arrabalera



(1950)
Música: Sebastián Piana
Letra: Cátulo Castillo

Mi casa fue un corralón
de arrabal bien proletario,
papel de diario el pañal,
del cajón en que me crié...
Para mostrar mi blasón,
pedigree modesto y sano.
¡Oiga, che!... ¡Presénteme...
¡Soy Felisa Roverano,
tanto gusto, no hay de que!...

¡Arrabalera,
como flor de enredadera
que creció en el callejón!
¡Arrabalera,
yo soy propia hermana entera
de Chiclana y compadrón!...
Si me gano el morfi diario,
qué me importa el diccionario
ni el hablar con distinción.
Llevo un sello de nobleza,
soy porteña de una pieza,
tengo voz de bandoneón.

Si se le da la ocasión,
de bailar un tango arrespe,
encrespe su corazón,
de varón sentimental.
Y al revolear mi percal,
márqueme su firulete,
que en el brete musical
se conoce, la gran siete,
mi prosapia de arrabal.

martes, 6 de diciembre de 2011

Milonga sentimental



Milonga (1931)
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi
Intérprete: Carlos Gardel

Milonga pa' recordarte,
milonga sentimental.
Otros se quejan llorando,
yo canto por no llorar.
Tu amor se secó de golpe,
nunca dijiste por qué.
Yo me consuelo pensando
que fue traición de mujer.

Varón, pa' quererte mucho,
varón, pa' desearte el bien,
varón, pa' olvidar agravios
porque ya te perdoné.
Tal vez no lo sepas nunca,
tal vez no lo puedas creer,
¡tal vez te provoque risa
verme tirao a tus pies!

Es fácil pegar un tajo
pa' cobrar una traición,
o jugar en una daga
la suerte de una pasión.
Pero no es fácil cortarse
los tientos de un metejón,
cuando están bien amarrados
al palo del corazón.

Milonga que hizo tu ausencia.
Milonga de evocación.
Milonga para que nunca
la canten en tu balcón.
Pa' que vuelvas con la noche
y te vayas con el sol.
Pa' decirte sí a veces
o pa' gritarte que no.

Cumbres borrascosas (fragmento)

En su ardor, se incorporó y se apoyó en el brazo del sillón. Ante el apremiante llamado, él se volvió para mirarla, con aire de completa desesperación. Sus ojos grandes, abiertos y húmedos la miraban con llamaradas feroces; su pecho se movía convulsivamente. Por un instante permanecieron a distancia, pero pronto se unieron de nuevo, no sé cómo; Catalina dio un salto y él la abrazó y la retuvo tan fuertemente que creí que mi ama no saldría viva de ese abrazo; realmente, me pareció que estaba completamente insensible. Él se arrojó sobre la silla más próxima. Como yo avanzara vivamente para ver si ella se había desmayado, la atrajo nuevamente hacia sí con vehemencia. Tuve la impresión de no estar ya en compañía de criaturas de mi especie. Parecía que no querían oírme, aunque yo les hablara; de modo que me aparté y retuve mi lengua, llena de perplejidad.
Un movimiento de Catalina me tranquilizó un poco; alzó la mano para enlazar el cuello de Heathcliff y apoyar la mejilla en la suya; mientras él, cubriéndola de caricias frenéticas, le decía salvajemente:
-Ahora me muestras como has sido de cruel conmigo; cruel y falsa. ¿Por qué me has despreciado? ¿Por qué traicionas tu corazón, Catalina? No te diré ni una palabra de consuelo. Mereces tu suerte. Te has matado a ti misma. Sí, puedes besarme y llorar; y arrancarme besos y llantos; te secarán, te condenarán. Tú me amabas; ¿qué derecho tenías de dejarme? ¿Qué derecho, respóndeme, al pobre capricho que has sentido por Linton? Ni la miseria, ni la degradación, ni la muerte, ni nada de lo que Dios o Satanás podrían infligirnos nos hubiera separado; pero tú, por tu propia voluntad, lo has hecho. Yo no te he roto el corazón... Tú misma te lo has roto; y al romperlo, has roto el mío. Peor para ti si soy fuerte. ¿Necesito vivir? ¿Qué clase de vida será la mía cuando tú...? ¡Oh, Dios mío! ¿Te gustaría vivir con tu alma en la tumba?
-¡Déjame sola! ¡Déjame sola! -sollozaba Catalina-. Si he hecho mal, muero por ello. ¡Esto basta! Tú también me abandonaste. Pero no te haré reproches. Te perdono. ¡Perdóname!
-Es difícil perdonar y mirar esos ojos y tocar esas manos descarnadas. Bésame de nuevo; ¡y no me dejes ver tus ojos! Te perdono por lo que has hecho. Amo a mi asesino... ¡Pero cómo podría amar el tuyo! 

Emily Brontë.

Por América Scarfó





“Aquí, en Buenos Aires, ciertos camaradas tienen del amor libre una idea verdaderamente exigua. Se imaginan que solo consiste en cohabitar sin estar casados legalmente y, mientras tanto, en sus hogares siguen perdurando todas las ridiculeces y los prejuicios que son propios de los ignorantes. En la sociedad burguesa también existe esa clase de uniones que ignoran al registro civil y al cura. ¿Es acaso eso el amor libre?"

“Por último, se critica nuestra diferencia de edad simplemente porque yo tengo 16 años y mi amigo 26. Unos me acusan de perseguir una operación comercial; otros me califican de inconsciente. ¡Ah, esos pontífices del anarquismo! ¡Hacer intervenir en el amor el problema de la edad! ¡Como si no fuera suficiente que el cerebro razone para que una persona sea responsable de sus actos! Por otra parte, es un problema mío y si la diferencia de edad no me importa nada a mí, ¿por qué tiene que importarle a los demás? Lo que quiero y amo es la juventud del espíritu, que es eterna."

“Hay también aquellos que nos tratan de degenerados, de enfermos y de otros calificativos de la misma especie. A todos ellos les contesto: ¿por qué? ¿Porque nosotros vivimos la vida en su verdadero sentido, porque rendimos un culto libre al amor? ¿Porque igual a los pájaros que alegran los paseos y los jardines nos amamos sin importarnos los códigos o las falsas morales? ¿Porque somos fieles a nuestros ideales? Yo desprecio a todos los que no pueden comprender lo que es saber amar."

“El amor verdadero es puro. Es un sol, cuyo rayo, ciega, a aquellos que no pueden escalar las alturas. A la vida hay que vivirla libremente. Rindamos a la belleza, a los placeres del espíritu, al amor, el culto que ellos se merecen."

“Esto es todo, camarada. Quisiera su opinión sobre mi caso. Sé bien lo que hago y no tengo necesidad de ser aprobada o aplazada. Solo que al haber leído muchos de sus artículos y al estar de acuerdo con varios puntos de vista, me pondría contenta de conocer su opinión.”

Escrito por América Scarfó para Severino Di Giovanni.  (1928).

Verte reír

Verte reír tocarte con las manos
vivir contigo un día un año tres semanas
compartir vida seria vida mansa contigo
encontrarte en la cama
vistiéndote en el cuarto
oliendo a alcohol fumando
sudando en el verano
o en el amor cerrando
tus ojos distraídos.

Idea Vilariño.